GINÉS VARGAS el joven cuevano que cautivó con su arte en el Talent Show ‘ARIA, locos por la ópera’

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Ginés Sánchez Vargas, talento puro de nuestra tierra, ha sido uno de los participantes del Talent Show de La1 de TVE: "Aria, locos por la ópera"

 

 

Ginés se formó en las aulas del colegio Álvarez de Sotomayor y del instituto Jaroso. Su amor por el arte nació en su pueblo natal, en la Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro de Cuevas del Almanzora, pegado a un piano, en el grupo de teatro y perfeccionándose en el Conservatorio.

Pertenece a esa brillante generación del 97 (como nuestro el televisivo Ángel Chacón).✨

Tras un intenso y riguroso casting, el talento del cuevano le hizo entrar en el programa producido por Gestmusic (los creadores de Operación Triunfo).

Ginés no solo es un gran artista, es un pedacito de nuestro pueblo demostrando que en Cuevas del Almanzora hay talento de sobra.

 

Le conocemos un poco más con esta entrevista:

 

  1. Eres un cuevano orgulloso y siempre llevas el nombre de tu pueblo por bandera. ¿Cuánto de la luz y el paisaje de Cuevas del Almanzora hay en tu forma de interpretar el cante lírico?

Creo que hay mucho de Cuevas dentro de mí, ya sea en el canto, en la interpretación, o incluso en mi forma de ser. He vivido aquí hasta que me fui a estudiar con 18 años, y aquí fue donde nació mi pasión por la música y el teatro. Mi primer contacto y mis primeros recuerdos con el arte son en Cuevas, por lo que, haga lo que haga, y pase el tiempo que pase, siempre voy a llevar parte del pueblo en mí.

  1. El mundo de la lírica requiere una disciplina de hierro. ¿En qué momento exacto te diste cuenta de que tu voz no era solo un hobby, sino el motor de tu vida?

Siempre había tenido el gusanillo del canto, pero me daba (y me sigue dando) mucha vergüenza cantar en público. Con 21 años por fin me decidí a dar el paso y empecé a estudiar Arte Dramático, la especialidad de Teatro Musical. Aunque varias veces me habían dicho que tenía “buen instrumento”, no lo había trabajado técnicamente. Durante la carrera empecé a coger confianza, mis profesoras me animaban y me proponían retos cada vez más difíciles vocalmente. Fue gracias a una profesora de interpretación musical, Pepa Lucas, a la que quiero y admiro profundamente, la que me sugirió, en tercero de carrera, probar una canción en concreto. Se trataba de un tema del musical Chicago que se titula Un poco de bondad, el cual lo canta un personaje femenino, pero interpretado por un hombre con registro de contratenor. En un primer momento lo vi casi imposible, porque aunque yo hacía mucho el tonto con mi voz e intentaba imitar a grandes divas, aquella canción eran palabras mayores. Sin embargo, un día intenté probarla en clase, y flipé. Descubrí un registro y una posibilidad de mi voz que no contemplaba. A raíz de eso, hace dos años decidí meterme en el conservatorio de canto lírico, para seguir explorando y desarrollando mi voz.

  1. Participar en un programa de televisión como ARIA supone una exposición enorme. ¿Cuál fue el mayor reto, técnico o emocional, al que te enfrentaste frente a las cámaras y el jurado?

Todo en esta experiencia ha sido nuevo para mí. Nunca había cantado repertorio lírico fuera de clase, nunca había hecho televisión, ni había cantado acompañado por una orquesta… Y aunque obviamente me moría de la ilusión, también tenía bastante miedo. Cuando hay tantísima gente trabajando para que tú tengas tu minuto de gloria, te luzcas y des lo mejor de ti, es mucha responsabilidad. No quieres fallar, y quieres que todo salga perfecto a la primera. Quizás ese era mi mayor “reto”, afrontar tantas cosas nuevas e intentar hacerlo bien a la primera. Sin embargo, tengo que decir que estuve mucho más tranquilo y cómodo de lo que esperaba. Todo el equipo de Gestmusic es increíble, creaban un ambiente familiar, de confianza y tranquilidad, que te hacían sentirte en casa a pesar de todo.

  1. ¿Cómo ha cambiado el Ginés que entró en el programa al que salió de él? ¿Sientes que esta experiencia ha redefinido tu estilo o tu seguridad como artista?

Creo que esta experiencia ha hecho que me enamore más de un género que prácticamente estoy empezando a descubrir. Al llevar solamente dos años introduciéndome en el mundo de la lírica, a veces sentía un poco de “síndrome del impostor”. Estar rodeado de gente con tanta experiencia también me ha hecho darme cuenta de todo lo que me queda por aprender. Esto es una carrera de fondo.

No creo que mi estilo haya cambiado, pero sí he ampliado mi conocimiento y mi visión como artista. Y en mi seguridad, ha sido un arma de doble filo. Por un lado, el haber vivido un rodaje de este nivel y con un equipo tan profesional hace que si vuelve a surgir una experiencia televisiva, seguramente vaya más relajado. Sin embargo, al verme en la pantalla, y ser consciente de que cualquier mínimo fallo lo está viendo todo el mundo, ha hecho que mi autocrítica y autoexigencia sea mucho mayor.

  1. Más allá de las actuaciones que vimos en televisión, ¿con qué momento o aprendizaje compartido con tus compañeros te quedas para siempre?

Es difícil quedarse con solo un momento. Desde el primer minuto ha sido una experiencia increíble. Me hizo mucha ilusión cuando el equipo vino a Cuevas para grabar el video de presentación, las cenas en el hotel con todos los compañeros, las palabras tan bonitas y miradas tranquilizadoras de Isabel Rey, el primer día que llegamos a plató y justo al entrar empezó a sonar la orquesta, las pruebas de vestuario… Aunque si tuviera que elegir, me quedaría con el día del casting final, que lo disfruté mucho, y con un momento entre la canción grupal y mi actuación solista: estaba con el equipo de maquillaje terminando de prepararme, y vino Jordina, que ha sido una de nuestras “mamis” de producción, para decirme que estuviera tranquilo, que ella se había emocionado viéndome en el ensayo, y que lo iba a hacer estupendamente. Ese gesto me tocó bastante.

  1. ¿Y qué tal ha sido la relación con tus compañeros? Al fin y al cabo, érais competencia.

Maravillosa. Hicimos mucha piña desde el principio. Aunque éramos conscientes de que solo podía ganar uno y que teníamos que darlo todo, en ningún momento hubo esa sensación de rivalidad. Todos nos preocupábamos por todos, y nos apoyábamos mutuamente. Ha sido muy bonito tener ese ambiente. Además, nos hemos reído mucho. A veces demasiado. Era difícil cortar el rollo por la noche, porque nos lo pasábamos genial, pero había que irse a descansar. Ojalá podamos hacer más proyectos juntos.

  1. Antes hablábamos de que en tu tierra el mar "susurra historias". Cuando cantas una pieza clásica, ¿qué historia intentas que el público escuche a través de tu voz?

Cuando interpreto una canción, intento conocer la historia del personaje antes de ponerla en voz. Quién la canta, su contexto, su historia, sus intenciones. Aunque después lo llevo a mi terreno, y busco en mí qué es lo que me hace despertar las mismas emociones que siente el personaje. Busco un equilibrio entre la historia de la canción y la mía propia.

  1. A veces se percibe la lírica como algo lejano o rígido. Como artista joven, ¿cómo te gustaría acercar este género a las nuevas generaciones de almerienses?

Creo que siguiendo el ejemplo de ARIA. Mostrando la ópera tal y como es, y haciéndola accesible a todos los públicos. Al final, se trata de contar una historia, y cuando se hace desde el lado humano, como ha hecho Mario Marzo en el programa, contextualizando las tramas, todos podemos empatizar y sentirnos identificados con estos personajes y sus arias. También soy muy fan del género más crossover, que mezcla la lírica y el pop, como las versiones grupales que hemos hecho de Berghain, Die with a smile y Viva la Vida. Gerard Pastor ha sido el encargado de hacer esos arreglos increíbles que mezclan melodías populares, con el estilo operístico. Me parece una manera muy guay de empezar a acercar este género al público que no está familiarizado.

  1. Tras el escaparate que ha supuesto la televisión, ¿cuáles son los siguientes pasos en tu carrera? ¿Hay algún escenario o papel soñado que estés visualizando ahora mismo?

Aún me queda mucho por aprender, así que lo principal ahora mismo es seguir formándome, aunque reconozco que sí que me gustaría crear un espectáculo propio. Mis referentes musicales son muy variados, pasando desde las divas como Céline Dion, el teatro musical, hasta David Bisbal, Ana Mena, Luis Miguel, Abraham Mateo o Rocío Jurado. Ahora estoy obsesionado con Benson Boone y Emilia, así que imagínate. Creo que aún necesito un tiempo para encontrar mi identidad como artista. No hay espectáculo o papel soñado que me permita concentrar todos mis gustos. Respecto a escenarios, desde luego que el anfiteatro de nuestro castillo sería uno de los primeros sitios donde me encantaría cantar.

Si tuvieras que elegir una sola canción o aria para que alguien que no te conoce sienta por primera vez el hechizo de tu voz, ¿cuál sería y por qué?

Creo que eligiría la canción con la que descubrí esta nueva dimensión de mi voz: Un poco de bondad, de Chicago. Es un tema que he cantado muchas veces, con el que me siento muy cómodo y que me ha traído muchas alegrías. Aunque intento pasar tiempo sin escucharla ni cantarla para no aborrecerla, es mi canción “comodín”, y siempre le voy a tener un cariño especial.

(Fotografías de Jose Irún)

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